Cuando los radiadores no calientan bien, la casa se queda fría justo donde más lo necesitas: salón, dormitorios o baños. En muchos casos el problema no está en la caldera, sino en el aire atrapado en los radiadores o en un desequilibrio de caudal en la instalación.
Aprender a purgar y equilibrar tus radiadores es una de las tareas de mantenimiento más rentables que puedes hacer en casa: mejora el confort, reduce el consumo de gas o gasoil y alarga la vida de la caldera.
Síntomas de que tus radiadores no están funcionando bien
Antes de tocar nada conviene identificar qué está pasando. Algunos síntomas típicos indican claramente que hay aire o falta de equilibrio en el circuito:
- Radiador caliente por abajo y frío por arriba: casi siempre es aire acumulado y suele solucionarse purgando.
- Radiadores que hacen ruidos: gorgoteos, agua circulando o pequeños golpes son señal de burbujas de aire moviéndose por el circuito.
- Unos radiadores queman y otros apenas templados: suele indicar un problema de equilibrado de la instalación o válvulas mal reguladas.
- Radiadores lejanos a la caldera que nunca alcanzan buena temperatura: el agua se queda “repartida” sobre todo en los radiadores más cercanos.
- Consumo alto y poca sensación de calor: la caldera trabaja, pero el calor no se reparte de forma eficiente por toda la vivienda.
Con estos indicios ya puedes sospechar si el problema es principalmente de aire (purgado) o de caudal (equilibrado). En muchos hogares se necesitan ambas cosas.
Comprobaciones básicas antes de purgar los radiadores
Antes de lanzarte a purgar todos los radiadores, revisa algunos puntos básicos de la instalación de calefacción.
Revisa la presión de la caldera
La mayoría de calderas domésticas de gas o gasoil trabajan correctamente con una presión de entre 1 y 1,5 bar en frío. Si la presión es demasiado baja:
- Los radiadores pueden no llenarse bien de agua.
- La bomba de la caldera tendrá más dificultad para mover el agua.
Localiza el manómetro en el frontal de la caldera y comprueba el valor. Si está por debajo de 1 bar, tendrás que rellenar el circuito abriendo ligeramente la llave de llenado hasta alcanzar la presión adecuada. Ciérrala de inmediato cuando llegues al valor recomendado.
Coloca el termostato en demanda de calor
Para purgar con eficacia es mejor que el sistema esté funcionando o justo antes de que empiece el ciclo:
- Enciende la calefacción y ajusta el termostato a una temperatura superior a la ambiente.
- Deja que la bomba de la caldera funcione unos minutos para mover el agua por toda la instalación.
Esto ayudará a que el aire se desplace hacia la parte superior de los radiadores, donde lo eliminarás con el purgador.
Identifica las llaves de cada radiador
Cada radiador tiene normalmente tres elementos importantes para lo que vas a hacer:
- Llave de entrada (parte superior o lateral): por donde entra el agua caliente.
- Detentor o llave de retorno (parte inferior): regula cuánto agua sale del radiador y vuelve al circuito.
- Purgador: pequeño tornillo o válvula en la parte alta del radiador, normalmente en un lateral.
Si tus radiadores son antiguos pueden tener purgadores manuales de cuadradillo; los más modernos suelen llevar purgador manual de ranura o incluso purgadores automáticos.
Cómo purgar radiadores que no calientan bien
El purgado de radiadores es una tarea sencilla si la haces con orden. El objetivo es sacar el aire que se ha acumulado en los puntos altos del circuito para que el agua ocupe todo el volumen del radiador.
Qué necesitas para purgar tus radiadores
- Un destornillador plano pequeño o llave de purgador (según modelo).
- Un recipiente o vaso para recoger el agua.
- Un trapo o papel absorbente para evitar manchas en la pared o el suelo.
- Guantes finos, recomendables si el agua sale muy caliente.
Paso a paso para purgar radiadores
Sigue este procedimiento en todo el circuito, empezando por lo general en los radiadores más cercanos a la caldera y acabando en los más alejados o en la planta superior si es una vivienda de dos o más pisos.
1. Apaga momentáneamente la caldera o ponla en reposo
No es imprescindible, pero es más seguro y cómodo purgar sin que la bomba esté impulsando agua a alta temperatura. Apaga la calefacción o pon el selector en modo reposo, pero sin cortar del todo la alimentación de la caldera.
2. Coloca el recipiente bajo el purgador
Pon el vaso o recipiente justo debajo del purgador para recoger el agua que salga. Ten el trapo preparado para limpiar salpicaduras.
3. Abre lentamente el purgador
Con el destornillador o la llave:
- Gira el purgador muy despacio, un cuarto o media vuelta.
- Deberías escuchar un silbido de aire escapando. Ese es el aire acumulado en el radiador.
- Mantén el purgador abierto hasta que empiece a salir agua de forma continua.
4. Cierra el purgador cuando salga solo agua
En el momento en que deje de salir aire y empiece a salir agua con un chorro uniforme:
- Cierra el purgador con cuidado, sin apretar en exceso para no dañar la junta.
- Seca con el trapo cualquier gota que quede.
5. Repite el proceso en todos los radiadores
Ve radiador por radiador repitiendo el mismo proceso. Es normal que algunos radiadores suelten mucho aire y otros casi nada.
6. Comprueba la presión de la caldera al terminar
Al purgar, parte del agua se ha perdido en forma de goteo. Eso hace que baje la presión del circuito:
- Revisa el manómetro de la caldera.
- Si la presión ha bajado de 1 bar, abre la llave de llenado.
- Deja entrar agua hasta volver a 1–1,5 bar y cierra.
Una vez hecho esto, enciende de nuevo la calefacción y deja que funcione unos 15–20 minutos. Toca cada radiador: deberían calentarse desde abajo hacia arriba y estar calientes de forma bastante uniforme.
Equilibrar la instalación de calefacción: por qué unos radiadores calientan más que otros
Si después de purgar sigues notando que unos radiadores se ponen muy calientes y otros apenas, el siguiente paso es equilibrar la instalación.
El equilibrado consiste en ajustar el caudal de agua que pasa por cada radiador para que la distribución del calor sea lo más homogénea posible. Sin esto, el agua tiende a circular sobre todo por los radiadores más cercanos a la caldera o con menos resistencia, dejando “hambrientos” a los más alejados.
Identificar qué radiadores necesitan ajuste
Con la calefacción encendida al menos 20–30 minutos, recorre la vivienda y comprueba:
- Qué radiadores están demasiado calientes (no puedes mantener la mano en la parte superior más de unos segundos).
- Cuáles están templados o fríos comparados con el resto.
- Si existe un patrón: los más cercanos a la caldera suele ser que reciben demasiado caudal.
Este mapa te ayudará a decidir cuáles debes estrangular un poco y cuáles deben recibir más agua.
Uso del detentor para equilibrar radiadores
El detentor es la llave de retorno, habitualmente situada en la parte inferior del radiador, a veces tapada con un pequeño embellecedor plástico. Suele regularse con una llave allen o un destornillador plano.
El principio es sencillo:
- Si cierras ligeramente el detentor de un radiador muy caliente, reduces su caudal y “obligas” al agua a seguir hacia otros radiadores.
- Si abres más el detentor de uno que apenas calienta (y el resto están bien), permites que pase más caudal por él.
Paso a paso para equilibrar la instalación
Es un proceso un poco más paciente que el purgado, pero perfectamente asumible en casa.
1. Asegúrate de que no hay aire (purgado hecho)
Equilibrar con aire en el circuito es perder el tiempo. Primero purga todos los radiadores y ajusta la presión.
2. Abre totalmente todos los detentores
Como punto de partida:
- Quita los embellecedores inferiores de cada radiador.
- Con la herramienta adecuada, gira el detentor hasta que quede completamente abierto (sin forzar el final de carrera).
Deja que la calefacción funcione unos 20–30 minutos con todo abierto y vuelve a comprobar las temperaturas.
3. Actúa primero sobre los radiadores más cercanos a la caldera
Los radiadores situados cerca de la caldera o del inicio del circuito suelen estar más calientes. En ellos:
- Gira el detentor un cuarto de vuelta hacia el cierre.
- Espera 10–15 minutos y observa si la temperatura baja un poco, pero sigue confortable.
- Si siguen excesivamente calientes comparados con los últimos del circuito, cierra otro cuarto de vuelta.
La idea es que estos radiadores sigan calentando, pero no acaparen casi todo el caudal.
4. Revisa los radiadores más alejados
Los últimos radiadores del recorrido suelen ser los más perjudicados:
- Comprueba que sus detentores están bastante abiertos (casi del todo).
- Si alguno está muy cerrado, ve abriéndolo poco a poco.
- Espera siempre unos minutos tras cada cambio para apreciar el efecto.
5. Ve ajustando por “bloques” de radiadores
En viviendas grandes, es útil dividir mentalmente la instalación en “bloques”:
- Bloque 1: radiadores muy cercanos a la caldera.
- Bloque 2: radiadores intermedios.
- Bloque 3: radiadores más lejanos o en la planta superior.
Primero reduce caudal en el bloque 1, luego corrige algo en el bloque 2 si es necesario y deja el bloque 3 lo más abierto posible. Tras varios ajustes pequeños lograrás un reparto de temperatura mucho más homogéneo.
Errores frecuentes al purgar y equilibrar radiadores
Para evitar problemas adicionales, conviene conocer los fallos típicos que se cometen al manipular la instalación de calefacción.
No controlar la presión tras el purgado
Uno de los errores más habituales es purgar todos los radiadores y olvidarse de la presión de la caldera. Si la presión baja demasiado:
- La caldera puede bloquearse por seguridad.
- La bomba trabaja mal y los radiadores no calientan.
Acostúmbrate a comprobar siempre el manómetro al terminar y, si es necesario, rellenar hasta el valor recomendado por el fabricante.
Cerrar en exceso las llaves o detentores
Al intentar equilibrar, muchas personas cierran demasiado las llaves de radiador:
- Si cierras demasiado un detentor, el radiador casi deja de calentar.
- Si estrangulas muchos a la vez, el circuito se vuelve ineficiente.
En la mayoría de viviendas basta con pequeños giros de un cuarto de vuelta, probando poco a poco. Es mejor hacer varios ajustes suaves que uno radical.
Purgar con el circuito completamente frío
No es un error grave, pero sí menos efectivo. Si todo el circuito está frío y parado, el aire puede quedar repartido en puntos medios de las tuberías. Al hacer funcionar la caldera antes del purgado, el aire se desplaza a los radiadores, donde puedes evacuarlo por los purgadores.
Confundir una avería de bomba con un problema de equilibrio
Si, a pesar de purgar y equilibrar, los radiadores siguen muy fríos o solo templados en toda la casa, puede que el problema no sea de regulación sino de la propia instalación:
- Bomba de circulación averiada o muy débil.
- Filtros o lodos en el circuito que bloquean el paso del agua.
- Errores en la instalación original, como tuberías muy estrechas para la potencia de la caldera.
En estos casos sí conviene llamar a un técnico para una revisión más profunda.
Cuándo conviene instalar purgadores automáticos
Si cada temporada tienes que purgar muchos radiadores o notas continuamente ruidos de aire, podrías valorar la instalación de purgadores automáticos en puntos clave de la instalación (en sala de calderas, en colectores o en los propios radiadores).
Estos dispositivos liberan el aire de forma continua, reduciendo la necesidad de purgados manuales. Su instalación debe hacerla un profesional, pero el mantenimiento posterior es mínimo y mejora mucho el confort y el rendimiento.
Buenos hábitos de uso y mantenimiento de la calefacción
Además del purgado y el equilibrado, algunos hábitos sencillos ayudan a que tus radiadores rindan al máximo:
- No cubras los radiadores con muebles, cortinas largas o fundas. El calor debe poder salir libremente.
- Limpia el polvo de la parte superior de vez en cuando; una capa gruesa reduce la convección de aire caliente.
- No cierres completamente muchos radiadores en la misma vivienda; puede desequilibrar el circuito y forzar la caldera.
- Realiza un purgado general al inicio de cada temporada de calefacción.
- Pide una revisión periódica de la caldera según indique el fabricante o la normativa de tu zona.
Con estos cuidados mínimos, la mayoría de problemas de radiadores que no calientan bien se pueden resolver sin necesidad de asistencia técnica.


